El testimonio de una de las mujeres que participó en la de guerra de Malvinas

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Nuestra comunidad se encuentra próxima a presenciar una interesante actividad impulsada por la Dirección de Cultura. Se trata de una charla sobre la guerra de Malvinas, la cual estará a cargo de dos personas que cumplieron un rol activo: el solado Esteban Tries y la instrumentadora quirúrgica Silvia Barrera (Jorge Zanela será el presentador). Por tal motivo, esta mañana EL MEGÁFONO dialogó con la mujer a los fines de conocer su historia y tener un adelanto de lo que contará en el Constantino a las 19hs.

Silvia contó que su participación en el conflicto fue por decisión propia ya que se ofreció como voluntaria junto a otras 5 compañeras. Tenía 22 años y no contaba con instrucción militar, pero tuvo que decidirlo en el momento frente a un mensaje que llegó al hospital militar donde trabajaba acerca de la falta de instrumentadoras quirúrgicas en Puerto Argentino (Malvinas).

Según la mujer, “nos explicaron qué estaba pasando en las islas, así que fuimos plenamente conscientes del lugar al que íbamos”. Luego, agregó: “tomar esa decisión cambió toda nuestra vida”.

Consultada por el periodista Marcelo Méndez, indicó que “nosotros llegamos -en el buque Almirante Irizar- el 8 de junio y a los 4 días se firmó el cese de fuego, pero estuvimos hasta el 19 cuando los ingleses autorizaron el regreso del buque al continente”. Indicó que no sólo cumplieron la función de instrumentadoras, sino que “nos tocó hacer de camilleras, enfermeras, madres, hermanas y un poco de psicólogas”;  “había que tratar de ayudarlos y rescatar a la mayor cantidad de personal posible”, dijo.

Manifestó que durante ese entonces no tuvo mucha noción del tiempo ya que debían trabajar durante gran parte del día y la noche: “los ingleses bombardeaban durante la noche, entonces a la mañana se recogía a los heridos en el campo de batalla, se los llevaba al hospital de Puerto Argentino para estabilizarlos y se los trasladaba al buque; pero en ese traslado las heridas se abrían o sangraban, por lo que había que volver a estabilizarlos y reoperarlos durante la tarde, mientras que a la noche esterilizábamos el material que habíamos usado y –también- curábamos a los que estaban en el postoperatorio”.

Contó que en 1983 fue reconocida como veterana de guerra por el Ejército y en el 2012 por el Ministerio de Defensa de la Nación. La guerra para ella fue un cambio total de la perspectiva de cómo se ve la vida y como se encaran las cosas y el futuro”.

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