La historia de Ana Paula Tolosa Safigueroa llegó a los medios nacionales

Muchos recordarán la historia de Ana Paula Tolosa Safigueroa, una vecina que durante muchos años luchó por descubrir la identidad de sus padres biológicos y que, a pesar de todos los contratiempos, pudo conocerlos recientemente.

Según relató la vecina al medio TN, desde chiquita soñaba con una mamá que no era la que vivía con ella en su casa y estaba obsesionada con la idea de que las personas a los que llamaba padres tenían valores muy distintos a los suyos, por lo que la duda fue una constante a lo largo de su crecimiento.

Recién a los 24 años, Paula pudo corroborar que había sido vendida por la partera que asistió a su madre, a quien les mintió acerca de su género ya que les había informado que la recién nacida era un varón.

Cuando nací, la partera le dijo a mi madre que yo era varón y que me habían entregado a unas personas en Magdalena. Todo era mentira, para que jamás pudieron encontrarme. Durante mi infancia estuve a 20 cuadras de la casas de mis verdaderos papás”, relató Ana Paula al medio.

A pesar de la duda, Paula siguió con su vida y tuvo dos hermosas hijas, por lo que decidió tomarse un tiempo para ellas y suspender momentáneamente la búsqueda, pero una tarde fue a visitar a su tía sustituta y la enfrentó: “¿Viste que al final me dijeron la verdad? Que soy adoptada”, le planteó, a lo que su tía sustituta le respondió “por fin te enteraste”. A partir de ese momento, Paula empezó a pedir ayuda por todas partes para poder dar con sus padres biológicos, iniciando un camino que finalmente conocería su fin a través de las redes sociales.

Desde ese momento golpeé puertas en la secretaría de Derechos Humanos, fui a Abuelas, escribí a programas como ‘Gente que busca Gente’ pero sabía que era buscar una aguja en un pajar”, relató.

Sin embargo no se trató de una búsqueda aislada, ya que su familia biológica también la buscaba en base a los falsos datos suministrados por la partera que la había vendido. Ellos iban todos los años a los corsos de Magdalena y, pensando que era un varón, trataron de encontrar algún chico parecido a su hermano menor. “Volvían de los corsos y se tiraban en la cama a oscuras en silencio. Me los imagino y me produce dolor”, confesó.

Por suerte, la búsqueda tomó un rumbo firme gracias a las redes sociales, ya que producto de una publicación logró contactarse con su hermana, con quién decidió hacerse un estudio de ADN. Toda duda quedó despejada cuando recibieron el resultado con una coincidencia del 99,9% por parte de madre y padre.

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