O´BRIEN: INAUGURARÁN UN BUSTO EN HOMENAJE A SU FUNDADOR

En el marco del 112° aniversario de la creación de la ciudad de O´Brien, el próximo domingo 21 de marzo se inaugurará un busto en homenaje a quien fue su fundador: el irlandés Eduardo O´Brien. La obra fue realizada por el artista mechitense Cesar Giommi y será exhibida en forma permanente en el boulevard de la avenida principal de la localidad, frente a la Delegación.

La iniciativa de instalar un busto surgió del Museo Costumbrista de O´Brien y el Frente de Todos de esa localidad. Se tomó como base la única foto que posee el museo, lo que derivó en casi cuatro meses de trabajo hasta que finalmente quedó concluida la obra.

Según manifestó el Frente de Todos de O´Brien a través de una gacetilla de prensa, el objetivo es que el rostro –de Eduardo O´Brien- fuera reconocido por cada persona que resida o visite nuestro pueblo”. Además recordaron la Ley Provincial 14894 de 2017 que restituyó el nombre que siempre debió tener la ciudad.

Vale destacar que la fecha elegida para la inauguración del busto no es causal, sino que se trata del día exacto en que se cumple un nuevo aniversario de la fundación del pueblo. El acto será a las 11hs

BIOGRAFÍA DE EDUARDO O’BRIEN ESCRITA POR JUAN ISIDRO QUESADA

Nacido en 1836 en Wexford (Irlanda), era hijo de Patrick O’Brien y de Frances Kavanagh. Por los años 1850 sus padres decidieron emigrar a América recalando en Brasil. Eduardo 0’Brien, de alrededor de catorce años, debió venir a este continente con sus padres y, posteriormente, se mudó al Río de la Plata. Hombre de campo, como casi todos los irlandeses, aprovechó la circunstancia del impulso económico que tomó el campo luego de la caída de Rosas en 1852, para dedicarse a estas faenas a las que estaba acostumbrado en su tierra natal.

Por esos años el gobierno del Estado de Buenos Aires, separado políticamente del resto de la Confederación Argentina, hizo del campo una de las principales exportaciones comerciales. Y a pesar de las terribles incursiones del indio con sus malones al territorio provincial, fueron numerosas las estancias que fueron poblándose con vacas y ovejas, sobre todo dentro de la frontera del río Salado. El ganado ovino tuvo especial relevancia debido al buen precio internacional de la lana. Y los irlandeses eran especiales criadores de ovejas.

No sabemos bien en donde comenzó sus actividades en el campo ni cuál fue el rubro al que se dedicó. Pero es indudable que supo conquistarse un buen nombre como hombre decente y capaz. Es así como logró cimentar una buena fortuna, con la que compró dos fracciones de campo, una en Areco y la otra en Bragado. Sólo sabemos que su último empleo fue el de mayordomo de la familia Salas en su estancia Santa Isabel, también en Bragado y cercana al actual pueblo de Morse, y que por entonces tenía una superficie de diez mil hectáreas. Esta extensión era la que por entonces vendía el gobierno porteño a quienes se animaban a comprar campos en la frontera del Salado.

El campo comprado por O’Brien en Bragado, al que puso el nombre de San Eduardo (que aún hoy día lo mantiene) constaba de cuatro mil ochenta y siete hectáreas, 53 áreas y 22 centiáreas. Lo compró a Carlos Villate Olaguer (dueño también de la quinta presidencial de Olivos) EL 31 de julio de 1876, quien a su vez lo había comprado en mayor cantidad al gobierno de la provincia de Buenos Aires en 1869. Esta región había sufrido en 1874 la calamidad del gran malón efectuado por el cacique mapuche Calfucurá y las casas en donde posteriormente levantó luego su casa (que aún existe), fueron arrasadas; y la familia Coria, que allí vivía, asesinada alevosamente. La compra de O’Brien significaba una actitud valiente y de emprendimiento civilizador.

Allí fue a vivir con su señora doña Juana Bohan o Bowen, con quien se había casado en Buenos Aires el 2 de octubre de l875.

Y así, al pasar en 1906 el Ferrocarril Oeste, decidió vender casi mil seiscientos cincuenta y cuatro hectáreas de su diciembre de campo para crear un pueblo, al que dio su nombre, génesis de la actual ciudad que lleva su apellido.

Eduardo O’Brien murió en Buenos Aires el 8 de Noviembre de 1912 y está sepultado en el cementerio de la Recoleta. No logró ver construido el pueblo ni su iglesia de San Patricio, que rememora a las antiguas iglesias medievales de su tierra natal.

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