ROJAS: UN VECINO CONTRAJO ‘EL MAL DE LA VACA LOCA’

Una triste noticia conmocionó anoche a los vecinos de la localidad de Rojas, tras meses de rumores y especulaciones, se confirmó que una persona contrajo el ‘Mal de la Vaca Loca’. El último caso detectado en el país fue en el año 1999.

El hombre de 65 años identificado como Juan Carlos Aquino, sufre de la inusual patología desde hace 9 meses y actualmente se encuentra al cuidado de sus familiares. El síndrome de Creutzfeldtd-Jacob (ECJ), más conocido como ‘Mal de la Vaca Loca’ se da en un ser humano por millón y cada largos períodos. El último caso registrado en nuestro país se detectó hace 21 años en la provincia de Santa Fe, y desde esa vez no se volvió a tomar conocimiento de otra víctima en el territorio nacional.

En estos momentos él está muy deteriorado, es muy triste verlo sufrir. No hay medicamentos, no hay tratamientos, no hay nada que pueda ayudar a curar esta enfermedad. De un millón de casos, le pasa a una persona, y lamentablemente, le tocó a él. Estamos tratando de acostumbrarnos a esto, se nos hace muy difícil”, le contó a Infocampo Graciela Aquino, una de sus hermanas.

Según los profesionales, el motivo de la enfermedad se debe a la consumición de carne en mal estado. Tras varios análisis sin resultados concluyentes, Aquino terminó realizándose estudios en el Sanatorio Güemes en la Ciudad de Buenos Aires, donde le descubrieron síntomas de la enfermedad que produce el prione. “Los médicos y especialistas nos aseguran que la enfermedad proviene únicamente de la carne vacuna en mal estado. Como él vivía solo, no sabemos dónde ni cuándo la consumió, porque pasaron muchos meses hasta que empezó con los síntomas. Tampoco sabemos si esa carne estaba bien cocinada o jugosa. Lo que sí sabemos es que compraba en una excelente carnicería, de óptima calidad. Pero es todo inexplicable, no podemos entender cómo le pasó”, repasó Graciela.

El prione es una derivación de la vaca loca. No es infeccioso, no es una bacteria y no es contagioso en absoluto. Actúa de una manera en la que va comiendo el cerebro, y va quedando como una esponja. Hoy por hoy, nuestro hermano perdió su vista, no mueve sus piernas, le tiemblan los brazos, no tiene memoria, no nos conoce, está como un niño en su infancia. Tiene fiebre, pero las neuronas no registran su cuerpo y no le salta. Está con sonda, no puede comer porque se le dificulta tragar”, detallaron Miguel y Graciela Aquino.

Fuente: Rojas Ciudad

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